sábado, 16 de septiembre de 2017

1821* No te confíes tanto de los halagos, recuerda que el hombre acaricia el lomo del caballo solo para poder ensillarlo

N° 1821 | 15SEP2017  | Año 12


Ferro espera por la extradición a Uruguay en una cárcel denunciada por torturas


La prisión conocida como Madrid VII en la localidad de Estremera albergó a dirigentes de gobierno español presos por corrupción y fue denunciada por torturas

Sudestada 15/09/2017


El represor uruguayo Eduardo Augusto Ferro Bizzozero se encuentra preso, por primera vez en su vida, a más de 10 mil quilómetros de Montevideo, esperando que se tramite el pedido de extradición para someterlo a juicio por crímenes de lesa humanidad.


Después de décadas de impunidad, Ferro debe responder por su responsabilidad en una de las causas que lo tienen como acusado: la desaparición del militante comunista y dirigente sindical Oscar Tassino, el 21 de julio de 1977


La detención se produjo el jueves 7 de septiembre en un hotel del centro de Madrid adonde se había alojado como parte de su estrategia de ocultamiento, ya que su captura internacional está pedida desde el mes de marzo. La jueza penal Dolores Sánchez había citado a Ferro en marzo pero el militar no se presentó, por lo que la magistrada dictó el cierre de fronteras y una orden de captura internacional, que determinó una búsqueda por parte de Interpol.
Desde aquel momento la estrategia del represor funcionó y le permitió eludir el requerimiento, pero no contaba con la eficiencia del sistema que en España obliga a todos los hoteles a facilitar a la Policía la lista de sus huéspedes. 

El hotel envió los datos de los suyos a la comisaría del distrito Centro de Madrid y los agentes hicieron un control rutinario de los nombres que aparecían como alojados

El rastreo informático disparó la alarma al aparecer el nombre de Ferro como uno de los buscados por Interpol y la alerta para su detención. Inmediatamente, se desplazaron al hotel agentes de la Policía y lo detuvieron en el establecimiento


Una de las preocupaciones de los denunciantes de las causas que involucran a Ferro era que el conocido represor se hubiera refugiado en España por tener ciudadanía de aquel país, ya que su legislación impide la extradición de connacionales.

Sin embargo, según supo Sudestada, el registro de Ferro en el sistema policial español aparece con su número de pasaporte uruguayo. Si El militar uruguayo tuviera doble nacionalidad debería aparecer con el número de identificación español.


Ferro se encuentra detenido en la cárcel Madrid VII, situada en la localidad de Estremera, a 75 quilómetros de la capital española. El presidio fue inaugurado en 2008 y es considerada como una “macrocárcel mixta” que aloja unos 1.800 internos e internas en un total de 1.180 celdas sobre una superficie construida de 91.761 metros cuadrados

“Estremera” es una cárcel célebre por varios motivos. Entre ellos por haber sido hasta hace unos meses el lugar de detención de Francisco Granados, secretario general del Partido Popular de Madrid desde 2004 hasta ser destituido el 23 de noviembre de 2011. 

Granados es considerado el cabecilla de la trama de corrupción que se conoce como “Púnica”, una estructura organizada que usaba en sus contratos influencias políticas para introducirse en la administración pública en todos los niveles (ayuntamientos, congreso y comunidades autónomas) a fin de obtener irregularmente adjudicación de contratos y de servicios públicos.


Pero “Estremera” también registra denuncias por malos tratos a varios detenidos desde su apertura. Una de las historias es muy reciente. Félix Medina Torres, fue trasladado el 22 de agosto desde la cárcel de Soto del Real (Madrid V) a la de Estremera para una entrevista con el equipo central de observación penitenciaria Al llegar fue aislado completamente solo en un departamento que al parecer había sido vaciado al efecto. 

Y allí quedó, en completa soledad, sin lectura, sin radio, sin apenas ropa, pues no le entregaron nada de las escasas pertenencias personales que traía. Creando llevaba cuatro días en tales condiciones, decidió autolesionarse tragándose los cristales rotos de un foco de luz que había en la celda, "para protestar por un trato que, desde mi punto de vista, cuestionaba a todas luces mi dignidad como persona”, dice la denuncia que ha presentado Medina Torres a través de su abogada


sudestada - postaporteñ@ 1821 - 2017-09-15 

DURAS CRÍTICAS /

 Renuncia de Gonzalo Mujica:

 

“Esta ética es lumpen.

No tiene nada que ver con la izquierda que yo conozco”


MONTEVIDEO (UyPress)14.09.2017

 — Con un duro alegato contra el Frente Amplio, a quien acusa de haber dejado de lado los principios para aferrarse al gobierno, Gonzalo Mujica anunció este miércoles su renuncia a su banca en la Cámara de Diputados

La renuncia se hará efectiva el 30 de setiembre, y hasta tanto Mujica seguirá ocupando la banca. De esa manera, a partir del 1º de octubre, cuando asuma la titularidad su suplente, el Frente Amplio recuperará la mayoría absoluta de 50 integrantes en la Cámara.


Mujica, que ya hace más de un año había cortado sus vínculos con la fuerza política que lo llevó al Parlamento durante tres legislaturas, sostuvo que la izquierda tiene un programa de gobierno "obsoleto". "La rapidez de los cambios en la región y en el mundo lo habían vuelto impracticable" agregó, y dijo que la discusión de actualización que reclamaba "se volvía prácticamente imposible". "No había manera de discutir en una fuerza política obsesionada por volver a ganar, y en la cual cualquier debate profundo llevaba a la posibilidad de una división que le costara la carrera presidencial de 2019", sostuvo.


En su intervención manifestó que "Uruguay está paralizado por esta situación, por los problemas de la fuerza política y del gobierno", y aseguró que en el oficialismo se cubren situaciones "irregulares o incluso delictivas".
"Prefiero irme para construir una puerta de salida para tantos que como yo están descontentos", agregó. 

"Voy a encontrarme con los desencantados de izquierda como yo. Voy a interpelar a los políticos como cualquier ciudadano", concluyó.

Ética lumpen



Mujica centró buena parte de su intervención en atacar la ética imperante en la fuerza política hoy gobernante.

 Al historiar su alejamiento del FA, recordó que "comenzó un debate sobre el establecimiento o no de investigadoras, que fue el que finalmente me dejó fuera de la fuerza política, pero que tiene un trasfondo ético que no quiero dejara pasar en este momento"


"Hay un trasvase de ciertas condiciones de la ética popular, eso de que los otros también lo hicieron, entonces ahora nosotros podemos hacerlo, o que no importa si somos irregulares o incluso delictivos en el manejo de la cosa pública porque hemos logrado ciertos estándares importantes en relación a la situación económica o social del país", dijo.


Sostuvo que muchas veces se quiere justificar eso con el argumento de que "haber bajado la pobreza fuera un cheque en blanco para la irresponsabilidad política en el manejo de la cosa pública y de los bienes del estado"

"Esta ética no la considero de izquierda. No es cierto que todo lo popular sea de izquierda. Hay muchas cosas lumpen que son populares y no son de izquierda. Y hay muchas cosas de izquierda que vienen de atrás, y la izquierda las llevó abajo en una acción pedagógica", dijo.

"Esta ética es lumpen. No tiene nada que ver con la izquierda que yo conozco", enfatizó.

"Si yo pensara todo lo que estoy diciendo y me quedara en esta banca, sería un cobarde. Además de cobarde, estaría esperando que me compraran. Por eso me voy", dijo, para justificar su renuncia.


"Me voy al llano, a la intemperie. Me voy a la misma calle donde me encontré con la izquierda hace cincuenta años, antes que se enamorara del gobierno a cualquier costa; antes que se enamorara de los fueros a cualquier precio y de las bancas a como dé lugar.

 El sueldo, los fueros, la banca, no valían cualquier cosa y no eran para esto. 

Aquí se los dejo, Presidente, no fue por esto que luchamos", finalizó su intervención en la Cámara.
La renuncia fue aceptada por unanimidad: 84 en 84 presentes

- postaporteñ@ 1821 - 2017-09-15 






ALUR quiere que 

Bella Unión se independice

"económica y socialmente"

 de la caña de azúcar


Por José Peralta Búsqueda  14/9/17



Tras los años de las “vacas gordas”, que revitalizaron una zona golpeada por la crisis de 2002, las autoridades buscan reducir los subsidios, pero sin abandonar a una población que sin la planta “se muere y vuelve a comer pasto”


Cuando se cruza el límite departamental entre Salto y Artigas, se nota casi enseguida. No es por un cambio en el paisaje, o por carteles que lo anuncien. Entre mayo y octubre, seguir hacia el norte por la Ruta 3 es transitar entre restos de caña de azúcar. Al principio la planta se encuentra en pocas cantidades, al costado de la ruta, pero a medida que uno se acerca a Bella Unión, su presencia es cada vez más intensa, con varios kilómetros de carretera tapizados de caña que cae de los camiones transportistas.


La influencia de la caña se acrecienta de la misma manera en las personas que viven de ese producto y de toda la compleja ingeniería agroindustrial que lo compone. Bella Unión, capital de la caña de azúcar, según indica el letrero que luce orgullosamente a la entrada de la ciudad, es una localidad donde casi la totalidad de sus 13.000 habitantes vive directa o indirectamente de este producto zafral y sus derivados.


El pueblo conoció una nueva primavera desde 2006, con la llegada de Ancap a la zona mediante su subsidiaria Alcoholes del Uruguay (ALUR). La compañía compró el ex ingenio CALNU y lo reconvirtió para que no solo produjera azúcar sino también biocombustibles.


Los primeros años —los de las “inversiones”, como los denominan productores y trabajadores de la zona— fueron de vacas gordas: las hectáreas plantadas crecían, el dinero fluía y los negocios prosperaban. T

ambién crecía la incidencia de Alur en la sociedad de Bella Unión, donde, con base en esta industria reconvertida, se reconstruyó un entramado social golpeado por la crisis del 2002.

 En ese diagnóstico coinciden autoridades de Ancap, técnicos de Alur, productores y cortadores de caña y los pobladores de Bella Unión con los que conversó Búsqueda.


La recuperación de la ciudad fue uno de los objetivos estratégicos del Frente Amplio al asumir el gobierno en 2005. El proyecto sucroalcoholero, que se expandió a Paysandú y Montevideo con la producción de biocombustibles, fue centro de polémicas con la oposición, que cuestionaba los objetivos y la gestión del proyecto, al cual Ancap volcó más de US$ 300 millones.


Independencia necesaria



Pero la etapa de las “vacas gordas” ya pasó, coinciden los consultados. Con la asunción de un nuevo Directorio de Ancap en marzo de 2016 y bajo el mantra de que “cada peso cuenta”, las autoridades iniciaron un proceso de mejora de la eficiencia del proyecto sucroalcoholero que impactó de lleno en la ciudad más al norte del Uruguay. Apelando a renegociar convenios y procedimientos, el Directorio quiere mejorar la eficiencia de todo el proyecto y así reducir sus elevados sobrecostos.


Además, aspira a lograr una “independencia social” del emprendimiento; que Bella Unión tenga otras salidas laborales y no sea “alurdependiente” como sucede en la actualidad


“Tenemos que dialogar mucho. Hacerles entender a los involucrados que hay cosas que sí se pueden hacer y cosas que no. Es necesario dejar unos cimientos sólidos para que este proyecto pueda seguir hacia adelante”, dijo  Juan Carlos Herrera, vicepresidente de Ancap y presidente de Alur. Según el jerarca, el proyecto “siempre va a tener una parte subsidiada” y aunque estén buscando alternativas laborales para la población de Bella Unión, “sin Alur esa ciudad se muere y vuelve a comer pasto”.


“Estamos trabajando en mejorar todo el sistema sin ahorcar a nadie. Queremos convencer de que se planten cultivos alternativos, como el limón, para disminuir la dependencia económica y social del proyecto”, agregó.


Alur también hizo recortes en su política de donaciones y aportes tanto a nivel nacional como local. “No podemos abrir la canilla para todo. Cuando todos te piden tenés que tomar una decisión de a quién das y por qué. Si no, se transforma en un fin en sí mismo”, dijo Herrera.

Caña que entra

Son las dos de la mañana de una noche de agosto y en el complejo de Bella Unión la actividad es intensa. Los camiones cargados de caña ingresan al ingenio casi sin pausa. En plena época de zafra, uno de los cambios que promovió el Directorio fue la recepción de la caña: ahora puede entregarse casi a cualquier horario y de esa manera se evitan las largas colas que sucedían en otras cosechas.


Alur también modificó el procesamiento de la caña. Antes se depositaba en un patio a la espera de que ingresara al ingenio, ahora se vuelca directamente en una maquinaria especializada que ya la procesa y comienza el ciclo mediante el cual se extrae al final: azúcar, etanol, compost y vinaza (utilizada en el riego como fertilizante).

Las actividades de Alur en Bella Unión involucran a 2.700 personas, e indirectamente alcanzan a unas 11.000, según cálculos oficiales. En 2016 se cosecharon 7.559 hectáreas que equivalieron a 365.705 toneladas de caña, la materia prima para toda la cadena productiva.


Las cantidades de caña varían según el nivel de rendimiento de cada hectárea. En promedio, Uruguay tiene un rendimiento histórico de 52,5 toneladas por hectárea. En otras zonas del mundo, ese promedio alcanza las 150 toneladas.
La diferencia la hace el clima. Bella Unión está en el límite geográfico de las condiciones climáticas necesarias para la caña, cuyo lugar de crecimiento óptimo son las zonas tropicales. 

Esto torna todo el proceso cuesta arriba.

A escala industrial las consecuencias se ven en los precios. El metro cúbico (m3) de etanol que produce la planta de Alur en Bella Unión cuesta unos US$ 2.100.


Ancap lo compra a US$ 1.995 porque distribuye el resto del sobrecosto al precio que paga por el etanol de Paysandú, que hoy compra a US$ 1.379 por m3, cuando podría pagar menos por él.


“Nuestra idea es reducir los costos de Bella Unión y pagar US$ 1.800 el metro cúbico”, explicó Herrera. En otras partes del mundo, donde la producción de caña es más barata, el etanol cuesta US$ 700

Eficiencia agrícola


La condicionante climática hace que cumplir estrictamente con un cronograma de actividades “sea decisivo en los rendimientos agrícolas y la estabilidad de la producción”, dijo  el gerente de la Unidad Agrícola, Camilo Botta.


Para lograr este cumplimiento, desde Alur tienen un constante diálogo con los casi 300 productores, ya que dependen de su caña para la producción. Lograr que cumplan los plazos a tiempo no ha sido tarea fácil, explican los técnicos y las autoridades.


El sistema de pago también es singular: Alur y los productores negocian un precio por tonelada de caña. Luego, durante el año Alur le da adelantos al productor para financiar el 100% de sus actividades: riego, fertilizantes, mano de obra. También le financia los insumos agrícolas. 

Una vez que el productor entrega la caña, se calcula el precio a pagar y luego se le restan los adelantos.
Sucede en varios casos que lo cosechado no le alcanza al productor para pagar los adelantos. 

En ese caso Alur le refinancia la deuda para el año siguiente y así comienza el ciclo una vez más.


El negociado del precio de la caña es un proceso engorroso que Alur quiere modificar: en vez de hacerlo anualmente pretende firmar acuerdos a largo plazo. Además, evalúan condicionar los adelantos a los productores a que cumplan con los plazos y requerimientos de cada etapa del cultivo.
Entre los productores hay un grupo de 130 que eran trabajadores y fueron reorganizados en colonias de productores.

La problemática principal en estos casos es “lograr que piensen como dueños” de su cosecha, explicaron los técnicos. En ese sentido, se registran varios casos de productores que vienen a solicitar “un aumento” en las partidas que adelanta Alur porque visualizan ese dinero como un sueldo y no como financiación.

La lucha


“¿Hay hacha allá abajo?”, le pregunta Botta a Carlos, un productor que está instalado en la zona desde los años 80, cuando producía junto a su padre y le vendían a CALNU.

El hacha es el cortador, o peludo, que todos los días en promedio saca unas 2,5 toneladas de caña de los surcos. Ese sistema, manual por naturaleza, se dejó de usar en casi todas partes del mundo, donde se optó por la mecanización de la producción para abaratar costos, mejorar tiempos y reconvertir a los trabajadores en otras tareas más sanas y menos sacrificadas.

En Uruguay eso es casi imposible. Según los cálculos de los jerarcas, se podría mecanizar, como máximo, un 30% del área de cosecha. 

Eso se debe, otra vez, a las condiciones climáticas, que exigen un tipo de riego que impide la formación de grandes cuadrantes de campo para el ingreso de las máquinas.


Así, cada productor tiene asignada una cantidad de hectáreas que debe entregar por día a Alur. En relación con esa extensión es la cantidad de cortadores que recluta. En total hay 1.400 cortadores. Cada surco de caña tiene aproximadamente 100 metros. 
A cada cortador se le asignan cinco surcos, o una “lucha”, que es lo que debería hacer en un día.

El tema no es solo cortar. Primero se quema la caña, luego se ingresa a los surcos, se corta y se despunta. Luego, ayudados de un palo, los cañeros levantan atados de unos 50 kilos de caña y los “hombrean”. Caminan con el atado hasta el final del surco y allí lo depositan. Y otra vez para adentro, a la lucha. Hasta terminar.

“Nos engañaron”



La Unión de Trabajadores Azucareros de Artigas (UTAA) cumplió 56 años a principios de mes, pero el ambiente dista de ser festivo. Según su directiva, se encuentran en uno de los peores momentos desde que se reinstaló el ingenio en 2006.


“El proyecto nunca tuvo una participación activa de la sociedad civil de Bella Unión. Vinieron unos señores de Montevideo a prometer cosas y luego esos señores cambiaron y quieren cambiarlo todo de nuevo. Están jugando con nosotros”, dijo a  Jorge Roda, presidente de UTAA.


“Los políticos hablan muy apurados desde la comodidad de sus sueldos. Si quieren terminar con toda la industria azucarera y los proyectos alcoholeros está muy bien, pero dennos una salida laboral a las miles de personas que vivimos de la caña”, agregó. Para Roda, la nueva política de Alur “solo trajo más problemas” y “no cumple” con “todo lo prometido” por las autoridades anteriores.


“Se nos dijo que íbamos a llegar a las 10.000 hectáreas de caña plantada y no sé cuántas promesas más. Nunca llegamos ni cerca de eso y hoy seguimos bajando el área planteada. Nos engañaron”, sostuvo.


Agregó que con la nueva administración “vino un plan de recortes que es muy injusto”. “Nos quitaron una partida que era para comprar útiles escolares para los hijos de los cañeros, que no tienen ni un techo digno, para que pudieran ir a la escuela. Nos sacaron eso, pero ellos en Alur siguen cobrando sus buenos sueldos”, criticó.


Para los dirigentes la situación “ya es dramática” y se agravó particularmente desde 2014, cuando cerraron Greenfrozen y Calvinor, dos emprendimientos que ofrecían otras salidas laborales en Bella Unión.


“Hoy dependemos de la caña para sobrevivir. Y no da para todos, entonces busquemos alternativas, pero que sean reales”, dijo Jorge Franchini, secretario general del Sindicato de Obreros de la Caña de Azúcar.

Reclamos en falta



Para los productores la situación es similar. Djelil Brysk, vicepresidente de la Asociación de Plantadores de Caña de Azúcar del Norte Uruguayo (APCANU), dijo que pidieron una entrevista con el presidente Vázquez debido a la “situación muy comprometida” del sector.

“En 11 años hubo diferentes etapas. Primero hubo todo inversiones y en el 2006 se nos dijo de llegar a las 10.000 hectáreas y todos nos subimos a ese plan. Pensamos que teníamos el problema resuelto, pero no se dio”, agregó. Dijo que ellos quieren reducir al mínimo el subsidio, pero les preocupa “que no hay una política de Estado sostenida” para el sector.

“Ayer nos dijeron una cosa y hoy otra, no hay continuidad”, cuestionó. Y añadió: “No se puede comparar lo que es ahora Alur, con un Directorio que tiene que hacer números y con un perfil más técnico con lo que era en la primera etapa, donde Alur era un buque insignia. Un proyecto político del partido de gobierno”


- postaporteñ@ 1821 - 2017-09-15 



POSTALINAS

 

Piriápolis, Vecinos por la Memoria - Nota de repudio

Piriápolis, 8 de Septiembre de 2017

Como es de público conocimiento el represor Ernesto Ramas goza del beneficio de prisión domiciliaria en Piriápolis.
Días pasados debió ser conducido al Juzgado a declarar en la causa que se le sigue por tortura, privación de libertad, violación, lesiones personales, amenazas, atentado a la libertad personal por funcionario público de una cárcel y abuso de autoridad contra los detenidos, cometidos entre 1972 y 1985 en el 300 Carlos y en el Batallón 13 de Infantería.

 Su defensa solicitó que se suspendiera por razones humanitarias dicha conducción y que la declaración le fuera tomada en su domicilio de Piriápolis. 

La Dra. Marcela Vargas, la Jueza a cargo de la causa, accedió a tal pedido y decretó constituirse en el domicilio de Ernesto Ramas a efectos de tomarle la declaración. Esta audiencia estaba fijada en sus inicios para el 14 de setiembre a las 14 y 30 horas, sin embargo tuvo lugar el 6 de setiembre desconociéndose los motivos de su adelantamiento




Según informó la prensa, Ramas se negó a declarar amparándose en el Pacto de San José de Costa Rica, un  instrumento jurídico internacional de Derechos Humanos, ratificado por Uruguay al regreso de la democracia en 1985. Paradójicamente hoy Ernesto Ramas se ampara en los Derechos que les fueron negados a miles de víctimas de la dictadura cívico militar de la que fue parte. A pesar de esta negativa la causa continúa y se espera sea condenado por los delitos que se le acusa en función de cantidad de pruebas en su contra aportadas por decenas de hombres y mujeres víctimas de sus torturas


Ante estos acontecimientos reclamamos que el Estado realice el control efectivo de la prisión domiciliaria y que se le revoque este beneficio y  cumpla su condena en la cárcel


COLINAS DE SOLYMAR



En las últimas semanas se juntaron cientos de firmas de los vecinos  en reclamo de obras para el barrio. Estas firmas fueron entregadas a las autoridades municipales y de la Alcaldía.


Al recibir las firmas de los vecinos la Comuna abrió el expediente 2017-81-1330-01177 con fecha 3/8/17. El día 23 de setiembre tendremos una primera reunión con representantes de la Alcaldía en el Centro Cívico, donde podremos presentar nuestros reclamos.


Los principales puntos de nuestra presentación serán: Semáforo en entrada a Colinas, Asfaltado de entrada principal (calle A), Cunetas, Asfaltado en acceso a Escuela, refugios peatonales, Iluminación.


Conquistar estos reclamos solo será posible si los vecinos nos movilizamos, es fundamental comprometerse.

El sábado 16 de setiembre a las 12h nos juntamos en la entrada de Colinas para preparar la reunión con la Comuna y ver los pasos a seguir.

Contacto .Luis Rodriguez 099 422 798


Periódico la Fragua



LA IZQUIERDA ARGENTINA

 ¿ES DE DERECHA?


ACERCA DE LOS ARAUCANOS Y EL MATERIALISMO HISTÓRICO


Puedo entender que el Kristinismo, sin sustento  salvo la rapiña, justifique cualquier bandera, pero uno pretende que la izquierda actúe con un poco más de fundamento y convicciones. Reclamar el retorno al comunismo primitivo  de la edad de piedra y peticionar además para un grupo de Araucanos el otorgamiento de miles de hectáreas de superficie para convertirse ellos también en latifundistas, como Benetton, la Corona Británica, Lázaro Baez o Kristina, suena desopilante


El fundamento sostén, es que se trata de pueblos originarios. Tal fundamento es un poco endeble. Parece que se olvida que el ilustre Restaurador de las Leyes, Brigadier Juan Manuel  de Rosas, el Tigre de los Llanos Facundo Quiroga y Aldao –ex fraile-, ganaron algunos combates, cuando realizaron la Primera Campaña al Desierto. Esto significa que los araucanos fueron derrotados parcialmente.
¿Fue esa campaña “progresista”? Carlos Marx en su libro “El Colonialismo” afirma:”…La intromisión inglesa, que colocó al hilador en Lancashire y al tejedor en Bengala, o que barrió tanto al hilador hindú como al tejedor hindú, disolvió esas pequeñas comunidades semibárbaras  y semiesclavizadas, al hacer saltar su base económica, produciendo así la más grande, y, para decir verdad, la única revolución social que jamás se ha visto en Asia.


“Sin embargo –continúa Marx- por muy lamentable que sea desde un punto de vista humano ver como se desorganizan y descomponen en sus unidades integrantes esas decenas de miles de organizaciones sociales laboriosas, patriarcales e inofensivas; por triste que sea verlas sumidas en un mar de dolor, contemplar cómo cada uno de sus miembros va perdiendo a  la vez sus viejas formas de civilización y sus medios hereditarios de subsistencia, no debemos olvidar al mismo tiempo que esas idílicas comunidades rurales, por inofensivas que pareciesen, constituyen siempre una sólida base para el despotismo oriental…..””…y a pesar de todos sus crímenes, Inglaterra fue el instrumento  inconsciente de la historia al realizar dicha revolución…” Por medio de la Compañía de Indias.


Tal vez por eso años más tarde el General Julio A. Roca efectuó la Segunda Campaña al Desierto extendiendo los límites y obteniendo miles de hectáreas que fueron incorporadas al proceso productivo. Dejándonos además ese gran logro culinario invento de uno de los oficiales “roquista” que lleva su nombre:“El Revuelto Gramajo”


En la oportunidad, los araucanos fueron espantosamente derrotados. Hoy quieren reivindicarse triunfadores, ignorar los muertos del oponente y ser indemnizados para pasar a ser nuevamente poderosísimos latifundistas como si hubieran ganado el conflicto.


De funcionar esta lógica, la inmigración proveniente del Este –europea-, originaria, que fue derrotada por las guerras de la independencia, fue desalojada del continente, y de no aceptar la derrota, Gran Bretaña debería reclamarle a EEUU sus colonias, al igual que España todo el continente Iberoamericano. 

Se dirá que aunque derrotados no son del todo originarios. Entonces debemos profundizar un poco más este tema, dado que los indios americanos , tanto los del norte como los del centro y del sur, son producto de la emigración del Oeste- asiática, tanto por el Estrecho de Bering como aparentemente por medios rústicos pero navegables. 

Entonces deberíamos requerirles un ADN para ver su origen y tal vez descubramos un remoto origen mongol  o chino y por este camino los mongoles o los chinos podrán reivindicar toda América tanto la del norte como la del sur. ¿Será esta entonces, una extraña estrategia de los maoístas argentinos? O simplemente es un verdadero disparate?.


Por las dudas me haré un ADN porque tal vez cuento con algún antecedente genético asiático y ello podrá hacerme acreedor no de miles pero al menos algunas ciento de hectáreas, que desde ya me comprometo a entregar al Estado cuando triunfe la dictadura del proletariado. 

Digo ¡por las dudas!!... y de no ocurrir en mi tiempo histórico tal vez lo hagan, pero no lo sé, mis tataranietos.
Este asunto de “pueblos originarios” para convertirlos en latifundistas, a pesar de nuestros esfuerzos progresistas, no es tan fácil. 

Explicaba Carlos Frau: “Según una tradición conservada por los mismo indios, es a comienzo del siglo XIX que se selló definitivamente la suerte de nuestros tehuelches. Fue cuando a orillas del río Sénguer, se produjeron una serie de intensas luchas entre los invasores araucanos que bajaban del norte y los preocupantes tehuelches del territorio. Vencieron los araucanos –mapuches- y desde entonces, la sumersión total de los tehuelches en el alud araucano fue sólo cuestión de tiempo. 

El grupo septentrional, el de los  páynaqueken, fue el primero en desaparecer. De tal manera que los pocos individuos tehuelches que todavía quedan son descendientes de los meridionales…” 

En síntesis los araucanos fueron invasores, no originarios y triunfaron en un conflicto armado, ocuparon el territorio luego de liquidar a un pueblo originario: los tehuelches ¿y entonces…!!!?, la única solución es la del ADN con el ´peligro chino latente.


Escrito lo anterior siento nostalgia porque recuerdo al héroe de mi infancia, el indio Tehuelche Patoruzú y Patoruzito, pero además tengo en mi imaginación las deliciosas empanadas que les hacía la Chacha.


Como se ve todo esto es una paparruchada de los K, a los que sigue dócilmente la izquierda parlamentaria, por eso,  mejor es tomar la cuestión con algo de humor.

En la especulación marxista, hoy abandonada por la izquierda parlamentaria, y según el materialismo histórico, los hombres fueron organizados desde un comunismo primitivo, a una sociedad esclavista, para pasar de allí a una mejor forma cual fue el feudalismo, sistema que al ser sustituido por la sociedad burguesa, trae la posibilidad del cambio hacia una libertad mejor con un período de transición cual es la dictadura del proletariado. 

Cada uno de estos pasos o transformaciones implica, una súper estructura legal con una mejor situación para los explotados, que no por ello dejan de ser explotados por sus dominadores, sean estos  amos, feudales o burgueses. Mientras para los aztecas era legal arrancarles el corazón a los niños en sacrificio a sus dioses, en el antiguo testamento vemos que para el pueblo judío el esclavo que por golpes del amo era dañado, recuperaba su libertad

En este logro de derechos, aún siendo muchos de ellos otorgados en forma hipócrita o declamativa, pero no de ejercicio real, se encuentran los establecidos por la Constitución Nacional de 1853, burguesa y liberal. La actual del 94, también burguesa y liberal, contempla los llamados Derecho Humanos entre otros. Estos DDHH fueron establecidos al finalizar la Segunda Guerra Mundial a instancia de Eleonor Roosevelt esposa del presidente de USA, siendo uno de sus redactores el afamado académico homosexual británico Harold Laski.

  Pero ahora de la noche a la mañana nuestra izquierda parlamentaria hace de ellos su bandera, siguiendo los dictámenes de Jimmy Carter, Clinton y otros demócratas de USA. ¿Qué pasó muchachos se hicieron de derecha?


En ningún momento las revoluciones ´proletarias triunfantes, transitaron el camino de los derechos burgueses, sino que plantearon una enérgica dictadura fundada en la ideología del proletariado. 

Ello trajo como consecuencia, la asimilación o el aniquilamiento de otras clases sociales. 

El aniquilamiento más célebre fue el de sus aliados campesinos en la flamante Unión Soviética, donde fueron eliminados por haber creído en la consigna “tierra para el que la trabaja”, al igual que pequeños burgueses y lúmpenes, siendo que estos último o bien se incorporaban al proceso productivo o bien eran eliminados. 

En Corea del Norte actualmente no hay lumpenaje, prostitución, homosexualidad, ni drogadictos. Cuba por su parte tiene penas durísimas en igual sentido, es decir que para los revolucionarios cubanos admirados por nuestros zurdos parlamentarios se les aplica con rigor penalidades durísimas a los vagos y mal entretenidos .


No obstante para la toma del poder, los revolucionarios proletarios hacen uso, en la medida de lo posible de la legalidad burguesa. Quién entiende esto es entre otra Hebe de Bonafini, quién al exhibir la defensa de los anglosajones DM ha obtenido una mejor situación patrimonial y una mejor situación política. Por eso aplica claramente una discrecionalidad absoluta cuando se trata del desaparecidoJulio López, por haber sido guardiacárcel, según ella, y al lumpen Maldonado quién al parecer era una especie de militante a favor de los aspirantes a latifundistas Araucanos
. Sabido es que hacía artesanías…¡¡¡ de las cuales puede prescindir el proceso productivo


Si la izquierda parlamentaria tiene como genialidad estratégica, entregar parte de la Patagonia a los Araucanos –no digo Mapuches por ser esta una lengua extranjera-, el Noroeste a los Coyas, el Norte  a los Guaraníes, como una exquisitez ideológica estratégica que le permita acceder al poder e instaurar la dictadura del proletariado en el territorio restante, sería bueno conocer los fundamentos. 

Mientras tanto eso nos preocupa, porque con toda seguridad, la cervecería Quilmes sería expropiada y entregada a los indios Quilmes que como se sabe no son fabricantes de cerveza, entonces ¿Qué será de nosotros? ¿Con que bebida, acompañar el revuelto Gramajo?

Tal vez sería mejor y como paso previo, impulsar junto con los burgueses DDHH, una reforma agraria, no para plantar marihuana o coca –aclaro por las dudas- sino para el trabajo fecundo, que sirva para crecimiento a las comunidades indígenas y sacarlos del comunismo primitivo de la edad de piedra, a un campesinado, pensante y con aspiraciones de progreso revolucionario.
A estas alturas sería buenos reflexionar, si existió algún proceso revolucionario, donde de la sociedad burguesa se quiere retroceder al comunismo primitivo, es decir salir de la Era Atómica para volver a las cavernas al pretender convertir a los indios en latifundistas o a  lúmpenes en héroes revolucionarios, opacando las muertes de miles de proletarios que dieron su vida en una lucha por una sociedad mejor. 

Tal actitud es sin dudas recontra reaccionaria o si se prefiere de extrema derecha, pero ni por casualidad tiene nada que ver con una propuesta de izquierda,  aunque sí con un oportunismo político electoralista


ALEJANDRO
- postaporteñ@ 1821 - 2017-09-15 



POR QUÉ EL FRANQUISMO GANÓ LA GUERRA CIVIL? [2]

A LOS 40 AÑOS DE LA MUERTE DE FRANCO, 1975-2015


REVOLUCIÓN, FASCISMO Y GUERRA CIVIL


FÉLIX RODRIGO MORA


En tal escenario, como suele suceder, se origina una ruptura en el seno de las elites del poder españolas. Mientras un sector de éstas juzga que el Frente Popular todavía está en condiciones de contener, reprimir y reconducir el auge cuasi revolucionario en curso, otro concluye que eso ya es imposible y que hay que realizar una intervención militar preventiva que ponga fin con gran derramamiento de sangre al avance de las acciones populares, antes de que la situación llegue a ser plenamente revolucionaria.  


Esta partición en el seno del aparato de poder español está también estimulada por la situación en Europa. Los jefes frentepopulistas son cortejados por las potencias imperialistas aliadas, Francia e Inglaterra, a las que luego se suma la Unión Soviética (fascista de izquierda), mientras que los militares sediciosos los son por las potencias fascistas de derechas, Italia, Alemania y Portugal. La división política de Europa se manifiesta como división en España, en el seno de sus clases pudientes y mandantes.


¿Por qué sucede todo ello?, ¿cuál es la causa del fracaso de la II república y el Frente Popular, arrolladas por la formidable combatividad de la gente común?, Hay que explicarlo, en última instancia, por el carácter “anómalo”, o “enigmático” (términos empleados por el historiador Claudio Sánchez-Albornoz) de la formación social peninsular desde hace siglos, si se la compara con otras del occidente europeo, lo que tiene su raíz en la gran revolución altomedieval hispánica. Lo constatable fácticamente es que para esas fechas, aquí hay mucha más presencia popular en todos los acontecimientos decisivos, bastante más economía comunal y expresiones asamblearias, más repudio del dinero, más desconfianza en palabras y en actos hacia el Estado, una robusta mentalidad ética y axiológica en las clases modestas, mayor condena del capitalista como tipo humano, al que se le equipara con un salteador de caminos o filibustero y, en consecuencia, más ímpetu transformador y más pasión revolucionaria espontánea.


La resistencia a la modernidad, desde la ofrecida a la Constitución de 1812 en adelante, e incluso antes a la Ilustración, fue enorme, enconada y muy duradera: el siglo XIX es una guerra civil casi permanente. 

El proyecto modernizador a ultranza ejecutado por el Directorio Militar presidido por el general Primo de Rivera (1923-1930), que llevó a un desarrollo acelerado del capitalismo, en particular de la industria y la agricultura industrial, fue vivido por las gentes como una agresión múltiple, un suceso intolerable en lo político, moral, convivencial, cultural y emocional.

 Y fue resistido con una fuerza enorme.
La sublevación militar que encabeza el general Franco no sólo pretendía sofocar la insurgencia popular, que tendía a hacerse abiertamente revolucionaria desde 1934, sino “pacificar” de una vez por todas a unas clases subalternas que repudiaban la modernidad en bloque, desdeñaban al capitalismo, odiaban al ente estatal, desconfiaban de la riqueza material dinerizada, se ciscaban en la partitocracia y el parlamentarismo, abominaban del egotismo burgués y no respetaban las jerarquías sociales “naturales” (recordemos el penetrante análisis de Ortega en “España invertebrada” y en otros escritos sobre esta cuestión). La meta última del franquismo fue efectuar una suma compleja de operaciones de ingeniería social con el terror policial-militar como sustrato, lo que luego perpetraría desde el poder, en los cuarenta años que lo poseyó.


Sin quebrar aquella resistencia popular, históricamente constituida, que era tan cultural y moral como política, económica y social, no se podía convertir a España en una potencia europea, desarrollada, industrializada, dotada de un pujante capital financiero y con un ejército poderoso, que fuera “algo” en Europa. 

Por eso, advenida la épica primavera del pueblo/pueblos en 1936, la guerra civil era tan inevitable como la revolución que maduraba, pues ésta llevaba a aquélla


 Producido el alzamiento militar fascista en julio de 1936 es el pueblo/pueblos, espontáneamente combatiente, en primer lugar, y secundariamente los partidos y sindicatos de la izquierda, quienes se oponen y le hacen fracasar en la mayoría de los territorios. 

No es admisible que los plumíferos de aquellas organizaciones hayan escrito la historia de estos acontecimientos conforme a sus intereses particulares, atribuyéndose todos los méritos y negando lo que fue la esencia de tales hechos, la acción y lucha de la gente común, que a menudo no estaba afiliada a nada y no poseía ideología política definida.


Iniciada la conflagración, los dos bandos reaccionarios, el franquista y el republicano, ponen manos a la obra en la tarea de ahogar la revolución popular, cada cual a su manera, Franco y Falange con procedimientos terribles, la república con una mezcla no menos mortífera de demagogia, violencia y engaños.

 El momento culminante de la anti-revolución republicana, verbalmente antifascista, es noviembre de 1936, cuando el gobierno de Largo Caballero (PSOE) integra en su seno a todas las fuerzas izquierdistas contrarias a la revolución, CNT y FAI también.


Por todas partes dichos partidos y sindicatos crean Comités, u organismos de poder partitocrático y sindical, antidemocráticos y hostiles a la revolución popular, constituidos según el principio del parlamentarismo, generalmente conforme al criterio de los tres tercios, uno para los republicanos, otro para los partidos marxistas, otro para las organizaciones libertarias.

 De ese modo la casta política y sindical se apoderó de todo el poder. Para el pueblo/pueblos no quedaba apenas nada de capacidad decisoria ni de libertad/libertades. Tales órganos de gobierno fueron formas de dictadura sobre las clases trabajadoras de la nueva burguesía y el nuevo ente estatal, en lo básico una recreación de los viejos aparatos de dominación existentes antes del inicio de la guerra. En Cataluña el centro de la restauración burguesa y capitalista fue la Generalitat y su partido guía, ERC.


Las asambleas populares eran relegadas, y en las escasas ocasiones en que se efectuaban solían estar sometidas a la amenazante tutela de las nuevas fuerzas de policía, constituidas por las agrupaciones republicanas e izquierdistas armadas. Los sindicatos (sus mandamases) se apoderaron de las empresas y las tierras, a menudo en contra de la voluntad de quienes allí trabajaban, erigiéndose en nueva burguesía dependiente del renovado aparato estatal republicano, sobre todo de sus organismos económicos y financieros, que marcaban la línea de actuación a la nueva burguesía antifranquista.
Una porción notable de esa neo-burguesía está constituida, como se ha dicho, por los antiguos jefes sindicalistas y jerarcas políticos de la izquierda, que ahora exige el máximo de esfuerzo productivo a sus empleados a la vez que les imponen jornales reducidos, a menudo de hambre.

 El trabajo asalariado queda intocado, es más, magnificado y lisonjeado, en las nuevas condiciones. El nuevo capitalismo se ocultó/5  bajo nombres pomposos, “sindicalización”, “socialización”, “control obrero”, “colectivización”, etc. que, en la gran mayoría de los casos eran etiquetas engañosas. 

Apenas hubo autogestión pues las decisiones sobre el qué, por qué, para qué y cómo de la actividad productiva las tomaban minorías, no los trabajadores asambleariamente organizados. Tales minorías eran los nuevos empresarios, los nuevos capitalistas, y estaban formadas por los jefes y cuadros de los partidos y sindicatos de la izquierda, con la asistencia de una buena parte de los técnicos de las empresas y, sobre todo, de lo que se mantuvo en pie del aparato estatal republicano español, incluida la Generalitat en Cataluña.


La respuesta proletaria y popular es de profunda frustración y general desmovilización primero (bien visible ya a finales de 1936, lo que señala Orwell para Barcelona), y de resistencia después, con trabajo lento, sabotaje, asambleas combativas, paros, manifestaciones, huelgas… En estas luchas anticapitalistas las mujeres desempeñan una gran función, al estar excluidas, por causa de la enfermiza misoginia de la izquierda, de ir al frente, constituyendo por ello un alto porcentaje de la mano de obra asalariada sobre-explotada.


Si Franco torturaba y asesinaba a las personas por “rojas” las fuerzas republicanas las liquidaban por “fascistas”, lo que solía hacerse sin garantías para el individuo, sin derecho a un juicio justo. En los centros de detención republicanos se aplicaba una “justicia antifascista” arbitraria y caprichosa, oscura y cruel, con numerosos episodios de tortura y algunos de violaciones de mujeres, así como con un notable grado de bandidaje y saqueo. Las matanzas masivas ejecutadas por el bando republicano (por ejemplo, en el otoño de 1936 en Madrid) en todo, número, arbitrariedad, sinrazón, desdén por las prerrogativas naturales del individuo y crueldad, se equiparan a las perpetradas por el franquismo. El caso más conocido, el rapto, tortura y asesinato de Andreu Nin, no fue un hecho aislado sino un procedimiento usado por el nuevo poder de la partitocracia republicana e izquierdista en un gran número de ocasiones, con miles de episodios similares.


El pueblo, las gentes del común, no participaba en las tareas del gobierno de la sociedad en la zona republicana, habiendo quedado reducido a la condición de excluidos e ilotas, de sometidos y dominados. Los partidos y sindicatos se habían apropiado también de las funciones de impartir justicia, que en un régimen realmente revolucionario las ha de realizar el pueblo asambleariamente organizado, con equidad y responsablemente, con firmeza pero con humanidad, sancionando a los culpables según sus actos pero protegiendo a los inocentes. Era una guerra y había que acudir a medidas ejemplares y severas, nadie lo pone en duda, pero de otro modo a como se hizo


Una revolución sólo es tal si el pueblo, en sí, por sí, desde sí y para sí, sin representantes ni delegados ni caudillos, lo hace todo, cumpliendo él mismo todas las funciones necesarias para el funcionamiento de la sociedad. La meta principal de una revolución digna de tal nombre no es elevar el nivel de consumo y bienestar material de  las clases populares sino hacer posible su participación en todas las actividades de la vida social como actores únicos, totales, activos, libres, responsables y soberanos. 

Si unas elites, sean de derechas o de izquierda, fascistas o antifascistas, se apropian de la capacidad de decidir y ordenar estamos ante una sociedad clasista, ante un régimen de dictadura política, ante el capitalismo en una nueva forma.

LAS CAUSAS DE LA VICTORIA DEL FRANQUISMO


En la zona antifranquista, como se ha expuesto, durante la guerra civil los partidos y sindicatos lo dominaban todo y el pueblo no participaba en la vida política y social, una vez que fue devuelto a una situación similar a la existente antes del inicio de la guerra, proceso que culminó en octubre-noviembre de 1936. Desde esa fecha la conflagración civil se hizo un enfrentamiento entre dos formas de ente estatal y dos variantes de sistema capitalista.

 En tales condiciones la gente común se desentendió de los asuntos políticos, lo que es decisivo para explicar la victoria de Franco


Hay que enfatizar esta cuestión, que el fascismo español únicamente podía ser derrotado en 1936 si se movilizaba contra él, de manera libre, activa y consciente, toda o la mayor parte de las clases populares y trabajadoras. 

Para ello tenían que darse tres condiciones políticas: 1) repudio de la república estatal-burguesa del 14 de abril, 2) exclusión de la partitocracia política y sindical de la izquierda y el republicanismo, 3) ejercicio directo e inmediato del poder de decidir y ordenar por las clases populares a través de una vasta red de asambleas soberanas, que extrajeran su capacidad ejecutiva del armamento general del pueblo, mujeres y varones.

 Dicho de otro modo, la lucha contra el franquismo, para ser exitosa, tenía que ser una continuación del esfuerzo global revolucionario que en casi todas partes 
estaba haciendo las gentes desde al menos la primavera de aquel año.
La consigna “Defensa de la república” lanzada por la izquierda fue, por tanto, la causa número uno del triunfo del ejército y la Falange. 

Así pues la izquierda resulta ser co-responsable de la victoria del franquismo, al lado del aparato falangista y militar español, la Legión Cóndor nazi, las tropas enviados por el fascismo italiano y los mercenarios musulmanes reclutados para Franco por el clero islámico norteafricano, íntimo de la Falange y financiado por ésta y por el ejército español

Eso explica, entre otras muchas disfunciones determinantes, que no hubiera prácticamente nada de guerrilla rural en la retaguardia fascista. El campesinado, que tan desvergonzadamente había sido burlado por la II república (sobre todo con la Ley de Reforma Agraria de 1932), y que había padecido el grueso de la represión republicana y frentepopulista, se negó a respaldar la consigna de “Defensa de la República”.

 Para él franquismo y república eran similarmente ajenos y enemigos. Así pues, se situó contra el uno y contra la otra. Pero terminada la contienda mantuvo durante muchos años (hasta 1956) un vigoroso y multitudinario movimiento de resistencia armada y no armada, el maquis, lo que no hizo ninguna fuerza social de las ciudades, la clase obrera industrial tampoco. El maquis, o guerrilla antifranquista rural, fue con mucho la mayor y más radical expresión de antifranquismo durante el tiempo del franquismo, 1939- 1976

 Las masas populares urbanas no se movilizaron a favor de la II república durante la guerra civil, lo que es comprensible, dado que el proletariado fabril había padecido una represión severa y persistente bajo el régimen republicano/6

Por eso hubo relativamente pocos voluntarios que fueran al frente desde las ciudades, dejado de lado los afiliados a partidos y sindicatos, una minoría en el conjunto de la población. Así las cosas, los gobiernos republicanos tuvieron que adoptar medidas más y más reprobables para lograr primero milicianos y luego soldados


La negativa persistente de los así reclutados a pelear en favor de la república neo-burguesa, frentepopulista e izquierdista, hizo que las deserciones fueran numerosas, a veces de más del 25% de la plantilla de las unidades militares republicanas. En diversos territorios montuosos se llegaron a concentrar densas masas de desertores y huidos del ejército republicano, ya desde finales de 1937, a pesar de los draconianos castigos establecidos por los mandos de aquél.
En las ciudades que quedaron desde el primer momento en el bando franquista apenas hubo resistencia antifranquista, pasados los primeros días.

 Por el contrario, en las que permanecieron bajo la autoridad de los republicanos operó una potente y creciente quinta columna facciosa, sobre todo en Madrid pero también en Valencia, Barcelona, etc., que contribuyó significativamente a la victoria de Franco. 

En el Madrid semi-cercado por los franquistas fue habitual que un número notorio de francotiradores actuasen sobre todo por las noches en el interior de la ciudad, lo que la fortísima represión republicana nunca logró erradicar, con resultados funestos para la moral y la eficacia militar de los republicanos.


Una base fundamental de sustentación del quintacolumnismo fueron las organizaciones fascistas de mujeres, en Madrid la conocida como Auxilio Azul, que con unas 6.000 integrantes autoorganizadas, todas ellas féminas, fue la mayor y más eficaz de todas las organizaciones clandestinas anti-republicanas durante la guerra civil. Las mujeres, por todo el país, realizaron una contribución crecida al triunfo del fascismo, lo que se expresa asimismo en que el número de afiliadas a la Sección Femenina de Falange fuera superior al de las organizaciones de mujeres de la izquierda.

 Con ello, la retorcida misoginia izquierdista y republicana se volvió contra sus promotores

El estudio de los hechos indica, asimismo, que el espíritu de sacrificio y la devoción a la causa, desdichadamente, fueron mayores en el bando franquista que en el antifranquista, lo que se explica por factores ideológicos, sobre todo el hedonismo y epicureísmo egocentrados, propio de la concepción del mundo del progresismo y la izquierda. 

La corrupción, generalizada en el bando republicano, los exorbitantes privilegios en el consumo e incluso en el derroche de los jerarcas republicanos durante la contienda (pensemos en, por ejemplo, el principesco tren de vida llevado por Negrín y su grupo de burgueses sibaritas y viciosos mientras la masa popular pasaba hambre), desmoralizó todavía más a amplios sectores, llevándoles a desentenderse de lo que estaba sucediendo. 

Tal estado de ánimo se manifestó de manera indudable al final de la guerra, cuando el franquismo tomó Barcelona, Madrid, etc. sin que hubiera la menor resistencia popular, con la gente común firmemente aferrada a su idea de “ni con unos ni con otros porque ambos son iguales a fin de cuentas”.

A todo ello se unió la asombrosa torpeza, omnipresente incompetencia y general mentalidad chapucera prevaleciente en la izquierda, víctima de su odio a la verdad, alejamiento de la realidad, doctrinarismo y desdén por la calidad autoconstruida de la persona (virtud).

 Que el mando político y militar de la república no lograse articular ni siquiera un esbozo de estrategia para ganar la guerra durante los dos años y ocho meses que duró ésta explica que aquélla estuviera condenada a la derrota también por sus decisivas e inherentes carencias intelectivas y analíticas.


La izquierda proporcionó a los jefes republicanos la carne de cañón que necesitaban para sus maquiavélicas componendas políticas. Esto es una constante en la historia europea desde mediados del siglo XIX. En la guerra civil sobre todo el PCE resultó ser el tonto útil por excelencia, manejado por los Azaña, Companys y Negrín, vinculados al gran capital francés e inglés, aliado ya con la Unión Soviética. 

La izquierda obrerista, debido a su indigencia mental, tosquedad cavilativa e indignidad ideológica, cumple siempre esa función, la de dotar de base militante a las fuerzas políticas explícitamente burguesas. En la Transición del franquismo al parlamentarismo, en 1974-1978, el PCE volvió a desempeñar la misma función, esta vez a las órdenes de Adolfo Suárez. Hoy las fuerzas herederas del estalinismo aún operantes están en lo mismo.

MÁS SOBRE EL FRACASO DE LA IZQUIERDA ANTE EL FRANQUISMO


 Las organizaciones y partidos de izquierda tienen tres conductas políticas, según las condiciones. En periodos de calma acumulan credibilidad con la defensa, verbal y a veces también práctica, de las clases trabajadoras en sus reivindicaciones, aunque intentan siempre disminuir e incluso anular la iniciativa proletaria y popular, para ellas dirigir y mandar en todo. 

En tiempos revueltos, cuando el poder del capital peligra, o cuando el bloque Estado-clase empresarial necesita realizar significativos cambios políticos y económicos, se enfrenta con las clases populares, sumándose al gobierno e incluso constituyéndose como tal, para ejecutar una política de represión policial, dislocación política e integración institucional. 

Eso hacen en febrero-junio de 1936, con el Frente Popular, y también antes, en 1929-1931, al auxiliar al ejército en la imposición del régimen republicano, así como en 1931-1933, cuando el PSOE forma gobierno con los republicanos
Hay una tercera situación, la del derrumbe o desarticulación, aunque sólo sea parcial, del capitalismo y el ente estatal.

 En ella la izquierda reconstruye el orden capitalista en dichas condiciones, convirtiéndose sus jefes y cuadros en nueva burguesía e integrantes cualificados de la élite del nuevo Estado. Eso acontece en la zona republicana en el periodo julio-diciembre de 1936. Con ello, las clases populares son devueltas a su habitual condición de explotadas, manipuladas y dominadas.


En suma, si el capitalismo peligra lo defiende y si es destruido lo reconstruye. Tal es lo primordial del actuar político de la izquierda.

Su proclamada oposición al capitalismo es, por eso, bien singular. Se sitúa en contra del existente en un momento dado pero sólo para ubicarse a favor de otro capitalismo futuro, mucho más desarrollado y poderoso, capitalismo de Estado, o estatal-privado. 
Se podría decir que contradice el capitalismo real, o imperfecto, de hoy, sólo para promover el mega-capitalismo, desarrollado, actualizado y perfeccionado de mañana. 

Eso es el meollo de la teoría marxista, el centro de la concepción política de la izquierda y lo que ésta ha efectuado en todos los países donde ha tenido capacidad para ello. Lo que nunca hace es ser anticapitalista del único modo consecuente y efectivo, por revolucionaria.

Tal proceder se explica por tres causas. Su teoría guía, el marxismo, es una variante del pensamiento burgués en todo lo importante. Toda ideología política acota un espacio de partido y da origen a un partido, que es una estructura que busca el poder para sí.

 La existencia misma de una organización, con una jefatura propia y una doctrina diferenciada, convierte a sus jefes en pre-nueva burguesía, que se realiza como tal en cuanto las circunstancias son favorables
Los partidos son aparatos para la dominación de la masa popular que aspiran a convertirse en Estado (al menos en parte de él) y en propietarios de los recursos productivos básicos, de ahí que inexorablemente busquen el poder para sí, el del gobierno en las elecciones y el del Estado en los periodos revolucionarios.

Toda teoría o ideología política da origen a un partido y éste, en tanto que estructura de poder y para el poder, ansía siempre más poder, lo que le lleva a anhelar la conquista del gobierno y, si es posible, la del Estado. Una vez que se hace Estado se hace también capitalismo, pues el primero genera constantemente al segundo. 

En consecuencia, cualquier partido, de manera inherente y de forma estructural, es Estado y es capitalismo, sea en potencia 14 o en acto. Si es en potencia fluye hacia la realización de su esencia en cuanto concurren las circunstancias apropiadas, como sucedió en 1936. Lo mismo acaece con formaciones sólo formalmente diferentes, como CNT, el sindicato-partido.


En 1936 la estructura partitocrática de la izquierda cumplió la función de atacar hasta derrotar la revolución popular y proletaria en ascenso. El conflicto entre la nueva elite de los políticos profesionales devenida poder económico-político y las clases populares fue extraordinariamente agudo en la zona republicana, hasta el punto que estas últimas rechazaron tomar partido a favor de la república sin por ello decantarse hacia el franquismo. 

Éste tuvo el mismo problema, como se pone de manifiesto en la falta de combatividad de casi todas sus unidades militares constituidas por reclutas autóctonos, pero lo resuelve con la aportación de combatientes del exterior, en particular los 100.000 mercenarios musulmanes que le proporciona el clero islámico norteafricano, tan afín en su cosmovisión a la del fascismo, y, secundariamente, las tropas italianas, mientras que los nazis le suministran tecnología y armas. Así las cosas, el desenlace era previsible.

  
CONCLUSIÓN


Las clases populares, ferozmente golpeadas, reprimidas y martirizadas por la II república, sobre todo durante el periodo del Frente Popular no quisieron y, probablemente, no pudieron pasar en unos días, del 18 al 21 de julio de 1936, a reconciliarse y unirse con sus verdugos, el gobierno, los partidos y sindicatos frentepopulistas, para combatir al ejército sublevado.

 El lema “Defensa de la República” no fue admitido por dichas clases, que tras ser diezmadas por fascistas y antifascistas republicanos deciden no verter su sangre voluntariamente ni por unos ni por otros.

 Por tanto, Franco gana la guerra debido a la política implementada por la izquierda, que se pone en contra de la revolución, en contra del pueblo para defender la república burguesa y capitalista del 14 de abril de 1931, reorganizada y actualizada en las nuevas condiciones creadas tras el inicio de la conflagración civil.


Así pues, aunque la izquierda aún hoy se presente demagógicamente como el enemigo principal del franquismo, el análisis de los hechos muestra que su proceder no sólo frustró, persiguió e impidió la revolución popular y obrera en ascenso en la primavera-verano de 1936 con la política de Frente Popular sino que además fue causa primera en lo político de la victoria de Franco. Más que víctima del franquismo lo fue de sí misma. 

El perdedor absoluto resultó ser el pueblo/pueblos, que tuvo que padecer y sufrir a todos, partidos de la izquierda, falangistas, frentepopulistas, requetés, clericales autóctonos, franquistas, nueva burguesía republicana, militares facciosos, musulmanes a sueldo de Franco, expedicionarios nazis, legionarios italianos y algunos más.

 Lo que nos queda y resulta útil de todo aquello, en sí mismo bastante triste, es aprender las lecciones que proporciona, para aplicarlas a la hora presente. 


FÉLIX RODRIGO MORA




5/La noción de antifascismo, tal como es desarrollada por el VII congreso de la Internacional Comunista, en 1935, venía a significar, para Europa occidental, otorgar apoyo al sistema parlamentario renunciando a la acción revolucionaria. Todo ello fue obra del estalinismo. Otros de los fines de aquella estrategia era ocultar que éste es una forma de fascismo, y que quienes seguían a la Unión Soviética eran organizaciones fascistas, cuya meta era implementar un mega-capitalismo y erigir un híper-Estado, constituyendo la suma de ambos un nuevo tipo de fascismo, de izquierdas, descrito críticamente por Orwell en sus escritos, sobre todo en “Rebelión en la granja” y en “1984”. Orwell, que padeció a las dos variantes del fascismo de la época, combatiendo contra ambos, escribe sobre todo contra el de izquierdas, lo que indica cuál tenía por más peligroso.


6/Cuando comenzó la guerra menudeaban las huelgas, alguna tan importante como la de la construcción de Madrid, con 80.000 trabajadores activamente implicados en ella que se prolongó hasta los primeros días de la contienda, huelgas que eran brutalmente reprimidas por el gobierno de Frente Popular, con detenciones masivas, torturas atroces y trabajadores muertos a tiros, incluida la aplicación de la tristemente famosa “ley de fugas” (asesinatos extrajudiciales a cargo de las fuerzas policiales). 
En tales condiciones, ¿se podía esperar que la clase obrera tomase partido por la república y el Frente Popular contra el alzamiento militar, cuando unos días antes había sufrido las tropelías de aquel tándem? Únicamente la revolución, una revolución popular anticapitalista y antiestatal, no mediatizada por ningún partido ni sindicato sino hecha por la totalidad del pueblo autoorganizado, y no realizada según teorías, doctrinas o “ismos” sino a partir del análisis ateórico de la realidad y el sano saber popular, emergida desde lo más hondo y auténtico de las multitudes trabajadoras, podría haber vencido en la guerra civil y haber derrotado a Franco, evitando los 40 años de dictadura


Envío y prologo de RICARDO - postaporteñ@ 1821 - 2017-09-15 



Para leer al TRUMP DONALD


Ariel Dorfman

Podrán quemar libros pero no ideas


Los organizadores de la marcha de la supremacía blanca en Charlottesville el mes pasado sabían exactamente lo que estaban haciendo cuando decidieron llevar antorchas para protestar por la retirada de una estatua de Robert E. Lee. Esas antorchas en la noche evocaban recuerdos de terror, de pasadas marchas??de odio y agresión del Ku Klux Klan en los Estados Unidos, y los Freikorps de Adolf Hitler en Alemania.

Quisieron enviar una advertencia a quienes observaban: la violencia del pasado, hecha en defensa de la "sangre y el suelo" de la raza blanca. Que sería una vez más hecha y desplegada en la América de Donald Trump. Al día siguiente de ese fatal 12 de agosto los fanáticos nacionalistas desencadenaron una orgía de brutalidad provocando la muerte de tres personas y muchos más heridos.
Millones alrededor de Estados Unidos y del mundo se horrorizaron y se rebelaron por ese desfile de antorchas. 

En mi caso, empero, trajeron también a la mente recuerdos profundamente personales de otros fuegos que quemaban en la oscuridad tantas décadas antes, lejos de Estados Unidos o la Europa nazi. Mientras observaba las imágenes de ese mitin, no podía dejar de recordar las hogueras que encendieron mi propio país, Chile, después del golpe del 11 de septiembre del general Augusto Pinochet en 1973 - ese "primer 9/11", que con el activo apoyo de Washington y la CIA había derrocado al gobierno elegido por el pueblo de Salvador Allende.


El pueblo chileno había votado a Allende como presidente tres años antes, lanzando un experimento democrático excepcional en el cambio social pacífico. Sería un intento sin precedentes de construir el socialismo a través de las urnas, basado en la promesa de que una revolución no necesita matar o silenciar a sus enemigos para tener éxito. Fue emocionante estar vivo durante los mil días que Allende gobernó. 

En ese breve período, una nación movilizada arrebató el control de sus recursos naturales y sistemas de telecomunicaciones a las corporaciones multinacionales (principalmente estadounidenses); las grandes propiedades se redistribuyeron a los campesinos que habían vivido durante mucho tiempo en cercas de servidumbre; y los trabajadores se convirtieron en los dueños de las fábricas en las que trabajaban, mientras que los empleados de los bancos administraban las instituciones nacionalizadas previamente de los conglomerados ricos.


Como un país entero sacudió las cadenas de antaño, los intelectuales y los artistas también fueron desafiados. Nos enfrentamos a la tarea de encontrar las palabras para la mirada de una nueva realidad. 

En ese espíritu, el sociólogo belga Armand Mattelart y yo escribimos un folleto que llamamos "Para Leer al Pato Donald". Se trataba de responder a una necesidad muy práctica: las historias de los medios de comunicación que los chilenos habían estado consumiendo, que colonizaban mentalmente la forma en que vivían y soñaban con sus circunstancias cotidianas, no coincidían débilmente con la extraordinaria nueva situación en su país. 

Necesitaban ser criticados, y exponer los modelos y valores que abrazaban, los mensajes ocultos de codicia, dominación y prejuicio que contenían. 
Si hubiera una sola compañía encarnara la influencia global de Estados Unidos, no sólo en Chile sino en tantas otras tierras entonces conocidas como el Tercer Mundo, era la Corporación Walt Disney. Hoy en día, además de los muchos parques de atracciones que llevan su nombre, la marca Disney evoca una panoplia de princesas de Pixar, avatares de coches y aviones, y cuentos de angustia adolescente y la piratería del Caribe. 

Pero en Chile, a principios de los años setenta, la influencia de Disney fue sintetizada por una avalancha de cómics baratos disponibles en cada quiosco. Así que Armand y yo decidimos centrarnos en ellos y en particular en el personaje que nos pareció entonces el más simbólico y popular de los habitantes del universo de Disney. 

¿Qué mejor manera de exponer la naturaleza del imperialismo cultural estadounidense que desenmascarar a los personajes más inocentes y saludables de Walt Disney, para mostrar qué principios autoritarios el rostro sonriente de un pato podría contrabandear a los corazones y mentes del Tercer Mundo? 


Pronto descubriremos lo que encontraría quien atacase a Disney - y no fue cosa de risa:


Asar al autor, no al pato



Para Leer al Pato Donald, publicado en Chile en 1971, rápidamente se convirtió en un bestseller desatado. Menos de dos años después, sin embargo, sufrió el destino de la revolución y de la gente que había sostenido esa revolución. 


El golpe militar de 1973 llevó a la represión salvaje contra aquellos que se atrevieron a soñar con una existencia alternativa: ejecuciones, tortura, encarcelamiento, persecución, exilio y, sí, quema de libros. Cientos de miles de volúmenes fueron incendiados.
Entre ellos estaba nuestro libro.

 Pocos días después del golpe neofascista contra la democracia de Chile, yo estaba escondido en una casa clandestina cuando vi por casualidad una transmisión en vivo de un grupo de soldados arrojando libros sobre una pira - y ahí estaba Para Leer al pato Donald. No me sorprendió por completo este incendio inquisitorial. El libro había tocado un nervio entre los chilenos de derecha. Incluso en los tiempos previos al golpe, apenas había evitado ser atropellado por un conductor furioso que gritaba "¡Viva el Pato Donald!" 

Un camarada me salvó de ser golpeado por una multitud antisemita y el modesto bungalow donde mi esposa y yo vivíamos con nuestro joven hijo Rodrigo fue blanco de protestas. Los niños de los vecinos sostenían pancartas que denunciaban mi asalto a su inocencia, mientras sus padres destrozaban las ventanas de nuestra sala a certeras pedradas.


Sin embargo, ver que tu propio libro se quemaba en la televisión era otro asunto. Había asumido erróneamente -una suposición que todavía me resulta difícil desalojar, incluso en la América de Donald Trump- que después de las famosas hogueras nazis de mayo de 1933 en las que toneladas de volúmenes considerados subversivos y "no alemanes" habían sido arrojados a las llamas, tales actos se consideran demasiado reprobables para ser hechos en público.
Pero cuatro décadas después de esas piras nazis, los militares chilenos transmitían su furia y su intolerancia de la manera más flagrante imaginable. 

Y, por supuesto, me trajo de una manera alarmante un simple hecho de ese momento: dado el destino público de mi libro, los autores no tendrían contemplaciones de actuar con la misma virulencia contra su autor. La experiencia indudablemente ayudó a persuadirme, un mes después, a aceptar a regañadientes las órdenes de la resistencia clandestina chilena de abandonar el país para trabajar desde el extranjero en la campaña contra el Pinochet.


Desde el destierro, sería testigo de cómo nuestro país se convirtió en un laboratorio para los tratamientos de terapia de choque de los chicos de Chicago, un grupo de economistas dirigidos por Milton FRIEDMAN que estaban ansiosos por aplicar las estrategias económicas de un brutal capitalismo laissez-fare que conquistaría Inglaterra y los Estados Unidos, también, en las épocas de Thatcher y Reagan. 


Todavía, por supuesto, son el reino supremo entre conservadores por todas partes, especialmente los plutócratas alrededor de Donald Trump.

 De hecho, muchas de las políticas instituidas y las actitudes expuestas en el Chile posterior al golpe probarían modelos para la era Trump: el nacionalismo extremo, una reverencia absoluta por la ley y el orden, la desregulación salvaje de los negocios y la industria, entregar tierras estatales a la extracción y explotación sin restricciones de recursos, proliferación de escuelas privadas y  militarización de la sociedad. A todo esto hay que agregar un rasgo más crucial: el antiintelectualismo y el odio de las "élites" que, en el caso de Chile en 1973, condujeron a la quema de libros como el nuestro.


Llevé al exilio esa imagen de nuestro libro en llamas. Teníamos la intención de asar a Disney y su pato. En cambio, como Chile, el libro se consumió en una conflagración que parecía no tener fin. Que los conspiradores militares y sus maestros civiles oligárquicos hubiesen sido financiados y ayudados por el gobierno estadounidense y la CIA, que el presidente Richard Nixon y su consejero de Seguridad Nacional Henry Kissinger habían trabajado para desestabilizar y derribar todo el experimento de Allende, sólo agregó un olor amargo de derrota a la supresión de nuestro libro (y así de nuestra crítica de su país y su ideología). 

Habíamos estado tan seguros de que nuestras palabras -y los obreros en marcha que las habían estimulado- eran más fuertes que el imperio y sus acólitos. Ahora, el imperio había vuelto y éramos nosotros los asados.


Y sin embargo, aunque tantos ejemplares de Para Leer al Pato Donald fueron eliminados - la tercera edición del libro fue lanzada en la bahía de Valparaíso por marineros chilenos - como con los nazis, como con la Inquisición, los libros son cosas difíciles de realmente destruir. 

De hecho, la nuestra estaba siendo traducida y publicada en el extranjero en el mismo momento en que estaba siendo quemada en Chile. Como resultado, Armand y yo alimentamos la esperanza de que, incluso si no pudiera circular en el país que lo había dado a luz, la versión traducida por el crítico de arte David Kunzle podría, al menos, penetrar en el país que había dado a luz a Walt Disney.

Pronto se hizo evidente, sin embargo, que Disney, también, era más poderoso de lo que habíamos anticipado. Ningún editor de los Estados Unidos estuvo dispuesto a arriesgarse a publicar nuestro libro porque reprodujimos -obviamente sin autorización- una serie de imágenes de los cómics de Disney para demostrar nuestros puntos y la compañía de Walt era (y sigue siendo) celosa en defender su material protegido por derechos de autor y personajes con una armada de abogados y amenazas.



De hecho, gracias a la Corporación Disney, cuando 4,000 ejemplares de "How to Read Donald Duck" impresos en Londres fueron importados a los Estados Unidos en julio de 1975, todo el cargamento fue confiscado por el Departamento del Tesoro.

 La Subdivisión de Cumplimiento de Importaciones del Servicio de Aduanas de Estados Unidos etiquetó el libro como un acto de "copia pirata" y procedió a "detener", "agarrar" y "mantenerlo bajo custodia" bajo las disposiciones de la Ley de Derecho de Autor (Título 17 USC 106) .

 A continuación, se invitó a las partes implicadas en la controversia a que presentaran informes sobre la determinación definitiva del destino del libro.
El Centro de Derechos Constitucionales asumió nuestra defensa y, increíblemente, bajo el liderazgo de Peter Weiss (1) venció a las filas de abogados de Disney.

 El 9 de junio de 1976, Eleanor Suske, jefe de la Junta de Cumplimiento de las Importaciones, escribió que "los libros no constituyen copias piratas de los derechos de autor de Walt Disney registrados".
Como señaló el filósofo John Shelton Lawrence en su relato del incidente Uso Justo e Información Libre, había sin embargo un faltante en esta "victoria", un "obstáculo serio en la determinación final del Departamento de Aduanas". Aludiendo a una ley arcana de finales del siglo XIX como justificación, permitió ingresara sólo 1.500 copias del libro al país.

 El resto del envío estaba prohibido, bloqueando a muchos lectores norteamericanos a familiarizarse con el texto y convirtiendo las pocas copias que ingresaron en artículos de coleccionista.

¡Pato, es otro Donald!


Más de cuatro décadas han pasado y sólo ahora, hecho bastante misterioso en este momento Trumpiano, el texto de "How To Read Donald Duck" finalmente será publicado en la tierra de Disney. Es parte de un catálogo que acompaña a una exposición en el MAK Centro de Arte y Arquitectura en Los Ángeles.
No me atrevería a negar que, tantos años después, encuentro satisfacción en la continuación de la vida de un libro una vez destinado a las llamas, no menos que su "nacimiento" en este país se esté llevando a cabo no tan lejos de Disneylandia o, de la tumba en el Forest Lawn Cementery donde están los restos cremados de Walt. (No, no fueron congelados de manera criogénica, como dice la leyenda urbana.) (2)


No menos importante para mí, nuestro libro quemado se ha metido en los Estados Unidos en el mismo momento en que sus ciudadanos, animados por el nativismo y la xenofobia que recuerda a mi propio Chile del reinado del general Pinochet, han elegido para la presidencia otro Donald, aunque más parecido al Tío Rico McPato que a su ya conocido sobrino, y basaron su voto de "construir el muro" y en  "¡Hagamos a América grande de nuevo!"


Estamos claramente en el momento de un anhelo de regresar a la América supuestamente sin complicaciones, impecable e inocente de los dibujos animados de Disney, el tipo de América que Walt imaginó una vez como eterna, que llena a Trump y muchos de sus seguidores con una rudimentaria nostalgia.
Me intriga que nuestras ideas, forjadas en el calor y la esperanza de la revolución chilena, hayan llegado finalmente aquí, justo cuando algunos estadounidenses están recogiendo antorchas como las que una vez consumieron nuestro libro, mientras millones de otros se preguntan sobre las causas que pusieron a Donald Trump en la Oficina Oval, donde pudo encender las llamas del odio. 

Me pregunto si hay algo que aquellos que ahora son mis conciudadanos podrían aprender de nuestra antigua valoración de la profunda ideología de este país. ¿Podemos leer hoy a un segundo Donald en "¿Cómo leer al pato Donald"?
Ciertamente, muchos de los valores que vemos en ese libro - la codicia, ultra-competitividad, la sujeción de las razas más oscuras, una profunda sospecha y burla hacia los extranjeros (mexicanos, árabes y asiáticos), todos enredados en un credo de la felicidad inalcanzable - anima a muchos de los entusiastas de Trump (y no sólo ellos). Pero esos objetivos son ahora los obvios. 

Tal vez es hoy más crucial el pecado cardinal, aún en gran parte sin examinar, todo americano en el corazón de esos comics de Disney:la creencia en una inocencia americana esencial, en la excepcionalidad absoluta, la singularidad ética y el destino manifiesto de los Estados Unidos.


En aquel entonces, esto significaba (como todavía lo hace en gran medida hoy en día) la incapacidad que el país Walt mostraba en un estado tan prístino de reconocer su propia historia. Poner fin a la anulación y amnesia recurrente de sus transgresiones pasadas y de la violencia (la esclavitud de los negros, el exterminio de los nativos, las masacres de los obreros en huelga, la persecución y deportación de extranjeros y rebeldes, todas sus aventuras imperiales y militares, invasiones y anexiones en tierras extranjeras y una interminable complicidad con dictaduras y autocracias a nivel mundial). 


La inmaculada cosmovisión de Disney se desmorona, abriendo espacio para que otro país aparezca.


Aunque elegimos a Walt Disney y sus dibujos animados para nuestro análisis, esa creencia profundamente arraigada en la inocencia americana no era de su exclusiva propiedad Consideremos, por ejemplo, la reciente decisión del admirable general Ken Burns, cronista por excelencia de las profundidades y superficies de Americana, de lanzar su nuevo documental sobre la guerra de Vietnam, una intervención desastrosa y casi genocida en una tierra lejana, insistiendo que "comenzó de buena fe por gente decente" y fue un "fracaso", no una "derrota".


Tomemos esto como una pequeña indicación de lo difícil que será deshacerse de la idea profundamente arraigada de que Estados Unidos, a pesar de sus defectos, es una fuerza incuestionable para el bien del mundo. 

Sólo una América que continúa bañándose en esta mitología de la inocencia, de un excepcionalismo y una virtud dados por Dios y destinada a gobernar la Tierra, podría haber producido una victoria Trump. Sólo un reconocimiento de lo malévolo y cegador que es la inocencia podría comenzar a abrir el camino a una comprensión más completa de las causas de la ascendencia de Trump y su dominio casi hipnotizante sobre aquellos a los que ahora se refiere como "su base".


Mi pequeña esperanza: que nuestro libro, que una vez reducido a cenizas gracias a un golpe casi inocente de la CIA, podría participar de alguna manera en la renovación de América, cómo sus mejores busquen en el espejo de la historia  las razones que llevaron a la debacle actual.

Hay, sin embargo, un aspecto de Cómo leer al pato Donald que podría ofrecer una contribución de otro tipo a la búsqueda en la que tantos patriotas en los Estados Unidos están ahora embarcados. Lo que me emociona al releer hoy ese documento nuestro es su tono - la insolencia, el ultraje y el humor que fluyen por cada página. Es un libro que se burla de sí mismo, ya que se burla de Donald, sus sobrinos y sus amigos.  



Rompe la envoltura del lenguaje y, detrás de su lenguaje, todavía puedo escuchar los cantos de un pueblo en marcha. Me trae la enormidad imaginativa en que cada verdadera demanda de cambio radical insiste.  


Recupera un sentimiento perdido de nuestra época: la creencia de que los mundos alternativos son posibles, que están a nuestro alcance si somos lo suficientemente valientes, lo suficientemente inteligentes y lo suficientemente atrevidos como para tomar el control de nuestras propias vidas.


Para Leer Al Pato Donald fue y sigue siendo una celebración de tal alegría imaginativa que fue su mejor recompensa y que nunca podría convertirse en ceniza en Santiago o ahogarse en la bahía de Valparaíso o en cualquier otro lugar.

Esa alegría en la liberación, esa alegría, ese espíritu de resistencia que me encantaría compartir con los norteamericanos a través del libro que los soldados de Pinochet no podrían liquidar, o la prohibición de los abogados de Disney de este país.  



Ahora, finalmente encuentra su camino en la misma tierra que inventó al Pato Donald y a Donald Trump. En un momento terrible, espero que sea un modesto recordatorio de que realmente no tenemos que dejar este mundo tal como lo encontramos al nacer. Si pudiera, podría retitularlo. ¿Qué tal: Para leer al Trump Donald?



(1) Peter Weiss, dramaturgo, novelista, pintor, artista gráfico y cineasta experimental alemán, conocido por su drama "Marat/Sade", y muchas obras más.


(2) https://www.disneyavenue.com/2015/07/walt-disneys-cryogenically-frozen-urban.html


Fuente: Tikkun, ww.tikkun.org/nextgen/how-to-read-donald-trump  



envio F.MOYANO - postaporteñ@ 1821 - 2017-09-15